La cueva de los Franceses nace como fruto de la acción del agua que, a lo largo de los siglos, ha diseñado una minuciosa tarea de esculpido. Se encuentra entre Covalagua y el Páramo de la Lora y fue un enterramiento natural de los soldados galos en la Guerra de la Independencia.

Su interior atesora un bello paisaje de formaciones estalactíticas que se pueden admirar a lo largo de 500 metros de recorrido.

El apelativo de la cueva proviene de haber sido el último reposo de los restos de los combatientes que cayeron en un enfrentamiento ocurrido en el mencionado páramo durante la guerra de la Independencia (1808), entre tropas napoleónicas y un destacamento del Húsares Cántabros al mando del liberal Perlier. La cueva, fue dada a conocer en 1904 por D. Luciano Huidobro, sacerdote, catedrático y erudito. Temporal residente del pueblo próximo de Puentetoma.